<%@LANGUAGE="JAVASCRIPT" CODEPAGE="65001"%> Raul de Orofino - Teatro empresa

 

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Reír es el mejor negocio
VOCÊ S.A. — Brasil - noviembre de 1998

VOLTA

 

 

por Jacqueline Breitinger

Grrrr... ¿Es así como usted llega a su trabajo los lunes por la mañana? Sinceramente, ¿necesita estar de tan mal humor? De acuerdo: parece que este año no va a haber paga extra. Además corren rumores de una reestructuración y nadie sabe qué va a pasar. Aún peor: usted y su mujer están como el perro y el gato. ¿Una solución? Reír. Es justamente eso: reír puede ser la mejor medicina. Ese es el mensaje que el actor Raul de Orofino, un carioca de treinta y siete años, está llevando a varias empresas junto con la obra Mario, tu humor está en el armario.

Desde mayo, Orofino ya ha presentado su monólogo en casi cincuenta compañías. Coca-Cola, Amil Seguradora, Volkswagen y Quacker son algunas de las empresas que lo han contratado para intentar que sus trabajadores no se tomen la vida y el trabajo con excesiva gravedad. En el texto se aúnan conceptos de Calidad Total (todos estaremos de acuerdo en que ya nadie soporta escuchar una conferencia seria sobre Calidad Total) con consejos sobre modificación del comportamiento dados por personajes un tanto excéntricos pero muy graciosos.

"Las presiones son tan grandes en el día a día, que se hace necesario tener un gran sentido del humor para mantener la salud física y mental". Afirma Monica Vieira, que trabaja como médico en la Coca-Cola, empresa que contrató el espectáculo de Orofino para la semana de prevención de riesgos laborales que organizó esta compañía. Después de dirigir unas palabras a un público de unas cuarenta personas, Orofino comienza a quitarse la ropa al ritmo lento de una sugerente música... y bajo la camisa y los pantalones vaqueros, surgen una combinación blanca y unas medias negras. Es su manera de romper el hielo y arrancar las primeras risas de la audiencia.

A lo largo de la pieza, que dura más o menos una hora, tres personajes encarnados por el actor pasan, uno tras otro, por la consulta de un psicoanalista ficticio: Ana Lúcia, que está enamorada de un enano, dando un buen disgusto a su familia; Carlos, un parado casado con una mujer que ha triunfado en la vida; y el homosexual Clayton, que vive una seria crisis de pareja con su compañero. Finalmente, el propio terapeuta confiesa sus dificultades con su hijo y su ex mujer. Todas estas historias, sin embargo, tienen un final feliz y mensajes positivos.

Después de la actuación, Orofino explica el significado de las historias y el público inicia una ronda de preguntas. Aquí se atan todos los cabos: la casa es una metáfora del ambiente de trabajo, y la familia, otra de los colegas. No podía faltar una moraleja: ría, aunque su vida no parezca ningún chiste. En definitiva, nadie aguanta a los gruñones por mucho tiempo.