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Mario,
¿tu humor está en el armario?
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Por Ana Rita Ramos Ochenta pares de ojos estaban clavados en él. El actor Raul de Orofino estaba parado en medio de un escenario improvisado en el Hotel Sofitel, en Lisboa. Al son de una música de fondo, se puso de espaldas y, con gestos lentos, se desabotonó la camisa, aflojó su cinturón, se bajó la cremallera. Debajo de la ropa exhibió una combinación blanca, seductora. Raul se transformó en Ana Lucia, una mujer enamorada de un enano, mientras la audiencia en bloque aguantaba la respiración. Los trabajadores del Sofitel no podían creer lo que estaban viendo. Por el momento, el lector debe estar un tanto confundido. ¿Una pieza de teatro en un hotel? ¿Y además de eso representada para sus empleados? Si usted es de los que nunca esbozan una sonrisa, pase de página. Este no es su tipo de artículo. En el caso contrario, conozca, en las próximas 142 líneas, el proyecto de teatro-empresa que el actor ("actor-formador", como él se denomina) Raul de Orofino está introduciendo en Portugal. ¿El objetivo? Llevar el humor al trabajo. ¿Piensa que estamos bromeando? En absoluto, esto es cosa seria. "Los profesionales de buen humor no sólo mejoran el ambiente de trabajo. Están más motivados y son más creativos y rápidos encontrando soluciones para los problemas del mundo empresarial", afirma Raul de Orofino con mirada imperturbable y fija. Enfrentar, día a día, a cascarrabias contumaces, dificulta la tarea de la innovación. ¿Cómo solucionarlo? Riendo. "Cuando reímos, liberamos endorfinas que anestesian dolores físicos y emocionales, además de reforzarnos el sistema inmunológico. Podemos pensar, crear y producir mejor", dice Orofino. Reír es la mejor medicina. Ésta es la convicción con la que Orofino arrancó de los colaboradores del Sofitel las primeras sonrisas. Muy pronto se dieron cuenta de que la pieza incluía formación y entretenimiento. Introduce elementos de calidad total, pero tamizados por la broma. Mario, tu humor está en el armario, como se llama la comedia, es una solución para las empresas que quieren acabar con las presentaciones enmohecidas y el bla bla bla aburrido de algunos formadores. La pieza muestra sketches de la vida privada de cuatro personajes que despliegan su lista de preocupaciones. Metáforas perfectas de las relaciones de trabajo. Imagine todo esto, todo, envuelto en sonoras carcajadas. "Rompemos la rutina y, con humor, alertamos a las personas sobre problemas de la vida profesional", dice Marina Santos, responsable de los recursos humanos del Sofitel, que contrató a Raul de Orofino para dar un toque especial a la fiesta de navidad. Encantados, los trabajadores se vieron reflejados en los prejuicios de los personajes. Ana Lucia es una mujer enamorada de un enano; Clayton, un homosexual con problemas con Dudu, su prepotente compañero; Carlos Alberto, en paro, se encarga de las batallas domésticas, mientras su mujer trabaja fuera de casa; y todavía queda un hombre vulgar que enfrenta el peso de la rutina. Al final del espectáculo, Orofino modera un debate que ayuda a fijar los conceptos de la pieza. Hace que el público interprete las historias y adapta su intervención a la realidad de cada empresa: pregunta a los espectadores y les ayuda a rescatar el sentido del humor. Todas las historias se centran en problemas de la vida de las organizaciones: relaciones entre equipos, necesidad de agilizar el cambio, ventajas de combatir los prejuicios. Para Raul de Orofino, es bueno tomarse el humor más en serio –es un factor cada vez más valorado por las empresas, indispensable para quien quiere tener éxito en su carrera. Una buena carcajada traspasa fronteras jerárquicas y estimula la creatividad. Fue esta certeza la que llevó a Marina Santos a exhibir la pieza en el Sofitel. ¿El objetivo? Ayudar a que el humor hiciese parte del ecosistema de la empresa. "El humor, no el simple jaleo o la parodia, es un arma de productividad". Además de permitir encarar, con una sonrisa, las arrugas del mundo, nos ayuda a asimilar nuevos conceptos. "Con esta pieza no sólo distraemos al público, sino que también transmitimos un mensaje". Momento cohesionador. Las carcajadas se deslizaban por la sala. Se creó, en el Sofitel, una extraña intimidad: directores riendo junto a encargadas de la limpieza. "El hecho de que riésemos juntos hizo más por el espíritu de equipo que decenas de horas de formación tradicional", garantiza Marina Santos. Pregunta esencial: ¿qué mejora en las organizaciones con la charla de Raul de Orofino? "Las relaciones entre las personas y la cultura de empresa", declaró para EXAME Mónica Vieira, directora de servicios de salud de Coca-Cola, en Brasil, que lo contrató para la semana de prevención de accidentes laborales. Según ella, la formación de Orofino es un arado sutil. Alerta a los empleados sobre varias cuestiones. Pero no hace milagros. Si piensa que tras el espectáculo se habrán terminado los problemas, es posible que se desilusione. Para que esta comedia no sea tan sólo una irrupción episódica de buen humor, hay que incluirla en un plan de formación a largo plazo. Tal y como sucede, por lo demás, en cualquier tipo de acción de formación. ¿Cuál es el motivo por el que Raul de Orofino actuó para los 300 trabajadores de Coca-Cola en Brasil? "La necesidad de un cambio de hábitos y las ganas de aprender de nuevo a reír", responde Mónica Vieira. Para esta responsable, la pieza quedó esculpida en la memoria de los empleados. En Brasil, empresas como Volkswagen, Avon, Hewlett-Packard, Petrobrás y varios hospitales ya probaron el teatro-empresa. Se dieron cuenta de que ayuda a aliviar tensiones, mejora las relaciones internas e incentiva la creatividad. A fin de cuentas, ¿no es justamente eso lo que necesitan las empresas? Raul de Orofino tuvo conciencia de esto ya hace años, cuando inició un proyecto de teatro a domicilio, durante la crisis cultural en Brasil, en la época de Collor de Mello. "Ya que la gente no va al teatro, el teatro irá a la gente", pensó. Y aún lo hizo mejor. Después de un instante callado, Raul esbozó una sonrisa y reveló su lema: "El teatro es como la pizza. Tú lo pides por teléfono y yo lo entrego en tu casa o empresa". Además de beneficiar la marcha de los negocios, Raul cree que el humor es un escudo contra las miserias del mundo. Esta comedia puede ser un arma que marque la diferencia de su empresa. Aunque usted no se llame Mario, lo importante es sacar el humor del armario. Y atención: esto no es ningún chiste.
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