<%@LANGUAGE="JAVASCRIPT" CODEPAGE="65001"%> Raul de Orofino - Teatro empresa

 

Voltar à entrada
Fale com o Raul
#Map

Si el espectador no va al teatro...
Éxito en São Paulo y Rio de un monólogo a domicilio

JORNAL DO BRASIL – viernes, 5 de octubre de 1990

VOLTA

 

   

por Pedro Tinoco

Es genial. Acaba de inventarse la solución para quien quiera disfrutar de una pieza teatral sin soportar aguaceros, atracos, problemas para aparcar y entradas agotadas. Cansado de hacer cola esperando algún patrocinio y alguna fecha para actuar en un teatro, el artista Raul de Orofino decidió invadir las residencias ajenas para poner en escena Humores de amor, su más reciente espectáculo. La pieza, un monólogo  dirigido, escrito e interpretado por Raul de Orofino, ya ha sido presentada en veinte residencias de Rio y São Paulo.

“Quiero trabajar, y por eso inventé esta historia de ofrecer mi espectáculo a domicilio, y bauticé el proyecto como Home act”, cuenta Raul. El actor, un perchero y una silla son los elementos necesarios para la realización de Humores de amor. El espectáculo está dividido en cuatro pequeñas historias en las que los personajes desnudan su intimidad frente a un psicoanalista. “Ya he presentado el espectáculo tanto en oficinas con mucha gente como en apartamentos frente a grupos de quince o veinte personas.

La pieza a domicilio es un plan bien cómodo para pasar la tarde. Una representación de Humores de amor igual puede servir de excusa para una reunión, como puede animar un cumpleaños o una boda. Raul de Orofino cobra entre 800 y 1000 Cr$ por persona, dependiendo del número de espectadores. “Como la pieza está dividida en cuatro partes, si el dueño de la casa quiere, yo no represento todas las escenas”, explica Raul.

Las cuatro escenas –“que suman un total de 55 minutos, lo que dura una sesión de psicoanálisis”, bromea el autor- se titulan Amor a la italiana, Cecilia Antonia, la maruja esotérica, Claudio Armando, tú ya no me estás amando y Amor inmortal. En la primera historia, un machote italiano le cuenta al psicoanalista cómo vino a Brasil detrás de una mulatita, después de lo cual no consiguió nada y se frustró muchísimo. En la segunda escena, Raul de Orofino encarna a una maruja metida a médium que comienza a reconocer entre sus amigos a conocidos suyos de anteriores encarnaciones. Un buen día una cucaracha se cruza en el camino de la señorona y, en una crisis catártica, ésta se arrepiente de su comportamiento.

Claudio Armando cuenta la historia de un gran machista que pilla en la cama a su propia esposa con otra mujer. Entonces se cuestiona su machismo y su forma de querer a su esposa. La última parte es la más optimista de las cuatro. Amor inmortal es la historia de un hombre de 403 años que reencuentra en pleno 1990 a una mujer que fue su gran pasión en el siglo XVIII. “En las cuatro historias quiero hacer una reflexión sobre el amor y el sexo, sobre cómo el hombre debe buscar el amor a través de la alegría, y no a través del dolor”, aclara Raul de Orofino. “Cuando termina el espectáculo, la gente empieza a conversar sobre el tema. Esto es justamente lo que pretendo”.

Quien ya ha visto Humores de amor en su casa no se ha arrepentido. El modelo Tony Brum presenció la obra el sábado pasado en una casa de Laranjeiras y dice que le gustó. “El actor mira directamente a los ojos del público, la gente está como hablando con él, participa de alguna manera en todas las historias”, comenta Brum. La productora Gisela de Oliveira encargó el espectáculo para su casa y quedó impresionada con “las verdades de aquel texto que, en el pequeño espacio de una sala de estar, resulta aún más genuino y nos hace pensar sobre lo que dice”. Gisela cree que en la representación de Humores de amor “no existe el muro entre el actor y el público que hay en los teatros tradicionales”.

Raul de Orofino formó parte del elenco de las telenovelas Corpo Santo y Kananga do Japão, impartió cursos de teatro con Sérgio Britto y Amir Haddad y, antes de Humores de amor, esceneficó otro texto suyo titulado Maga Neon, que fue interpretado por tres actrices en los bares Alô Alô y Viro do Ipiranga, presentando un tratamiento menos sutil del amor y el sexo. Esta vez, sin embargo, Orofino garantiza haber realizado un trabajo más profesional. “Estoy solo sobre el escenario, pero lo que presento es el fruto de un trabajo en equipo”, declara Raul de Orofino, que cuenta con la dirección vocal de Maria Helena Kropf, la dirección de expresión corporal de Marilena Bibas, vestuario de Paula Maniacci y dirección de producción de Marcela Sá. El teléfono de Raul es el 286-8990.