“ONE MAN SHOW”
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Ana Rita Ramos “El humor revitaliza y da dinero” El actor Raul de Orofino no se ve a sí mismo como un gurú de los recursos humanos pero lo cierto es que, al cabo de seis años, su proyecto del teatro-empresa continúa imparable. “Mario, tu humor está en el armario” y “Mario, ve aquello que no ves” son las piezas humorísticas que el actor representa en las empresas. Con el tiempo, Orofino cobró conciencia de la importancia del humor en su vida. “Hay seriedad en el buen humor. El humor revitaliza y, además, da dinero. Los profesionales con buen humor no sólo mejoran el ambiente de trabajo, sino que también están más motivados y resultan más creativos y rápidos a la hora de resolver problemas”, afirma. De acuerdo a Orofino, reír es el mejor remedio posible. “Cuando nos reímos, liberamos endorfinas que alivian los dolores físicos y los problemas emocionales, además de reforzar el sistema inmunológico. Podemos pensar, crear y producir mejor”. En sus presentaciones, Orofino consigue lo que para muchas empresas formadoras resulta imposible: crear una atmósfera de intimidad con su audiencia. Dicen que el hecho de que los colaboradores puedan reírse juntos, muchas veces de sí mismos, hace más por el espíritu de equipo que lo que decenas de horas de formación tradicional. Teatro-Empresa, éste fue el mote que transformó al actor brasileño Raul de Orofino en un hombre de negocios. ¿En qué consiste el concepto? Orofino, quien dice ser un actor-consultor, usa el arte de la representación escénica para entrar en las empresas y hablar de cosas serias. Las comedias que interpreta muestran escenas de la vida privada que resultan metáforas perfectas de las relaciones de trabajo: relación entre equipos de trabajo, necesidad de agilizar el cambio, abolición de prejuicios y preconceptos. Al final del espectáculo, el actor realiza un taller participativo que ayuda a la audiencia a fijar los conceptos expuestos en la pieza representada. Todas las historias abarcan diversos problemas reales de la vida de las organizaciones. Son pocos los obstáculos que consiguen impedir que Orofino siga su camino. Cuando hace ya seis años que se inició por estos derroteros (no hay duda: esto es un negocio rentable) no imaginaba que, poco tiempo después, tendría en su haber trabajos para más de cuatrocientas empresas. Orofino es un profesional atípico: como actor, atravesó las mayores dificultades imaginables en Brasil. Con la persistencia propia de una bacteria obstinada, nunca desistió de su objetivo. Comenzó sus andaduras escénicas muy joven: salió de las aulas con apenas 18 años, participó en una telenovela de TV Manchete, se sobrepuso a varios baches profesionales, uno de los cuales acaeció durante la crisis vivida durante el mandato de Collor de Melo que acabó con los subsidios a los proyectos teatrales. En ese momento pensó: “Las personas, ¿no van al teatro?. Entonces, el teatro irá a las personas”. Fue entonces cuando creó la primera compañía de teatro a domicilio de Brasil. Resultó un éxito nacional sin precedentes. En 1992 comenzó a actuar en empresas y un año después fue invitado por una compañía de aviación brasileña a hacer teatro a bordo. Con ello, se convirtió en el primer hombre en el mundo entero que actuaba en un avión. Su entrada definitiva en el negocio del teatro-empresa comenzó cuando un directivo de la empresa de ascensores Otis presenció una de sus actuaciones de teatro a bordo y le invitó a actuar en su empresa. El espectáculo resultó todo un éxito y así nació el proyecto que hoy en día le convierte en competencia de muchas empresas de formación (sólo en Portugal actuó para Nestlé, Danone, PT; Merck Sharp& Dohme, grupo Amorim y Unicer). Orofino pidió que le extendieran una carta de recomendación y comenzó a vender su trabajo a todas las grandes empresas de Brasil. En 2000 prueba suerte en Portugal. Envía su material a más de quince empresas, tres de las cuales piden ofertas y una, finalmente, le adjudica un proyecto. Desde entonces ha realizado trabajos para más de 40 empresas. El negocio fue tan bien que se decidió por instalarse definitivamente en Lisboa. Es ahora cuando se decide a desembarcar en el mercado español. Una de las características distintivas de Raul de Orofino es su clara orientación al Marketing. Es un maestro a la hora de vender su imagen y una especie de gurú a la hora de establecer redes y apalancarse en ellas. Para él, cuidar el Marketing personal se tornó tan importante como mejorar las técnicas de representación. A fin de acelerar su entrada en las empresas, envió centenares de cartas, cultivó contactos privilegiados con directores de Recursos Humanos y se vendió como nadie mejor que él podía haberlo hecho. ¿Qué ha hecho que Orofino no haya sentido los embates de la crisis? Primero: mantenerse siempre muy bien informado. Lee todo lo que cae en sus manos sobre las empresas, sus directivos, la coyuntura económica, en fin, todo. Además, no deja de ir a las reuniones, se involucra con los clientes y está sintonizado con los proyectos. “cuanto más invierta en mi imagen, más conseguiré vender lo que quiero”, afirma. El día 12 de mayo, va a presentar su trabajo ante un grupo de directores de Recursos Humanos en el Hotel Meridien. Objetivo: que cada vez más personas conozcan su trabajo. “Los efectos conseguidos por las representaciones son muy positivos. Sirve de revulsivo de los preconceptos, el status quo, las personas”, explica Pedro Gonçalves, responsable de la Seguridad Social del Distrito de Lisboa, que el año pasado contrató al actor para motivar a su equipo. ¿Uno de los secretos de Orofino? Ha desarrollado una increíble capacidad para adaptarse al cambio. Durante un período largo de tiempo vivió entre Brasil y Portugal en constante peregrinación. Con la intuición de un superviviente nato, es un ejemplo claro del profesional que no conoce fronteras. Posee también una tonelada de optimismo que lleva con él a las empresas que compran su paquete de formación. El objetivo es dar una inyección de ánimo a las plantillas. “Él aborda como nadie los aspectos emocionales del trabajo. Con situaciones provocativas, revuelve el bagaje que acarreamos en nuestras cabezas y consigue un impacto interesante en la autoestima de las personas”, afirma Pedro Vasconcelos, director fabril de Colgate-Palmolive, uno de sus clientes más recientes. ¿Qué cambia en la empresa tras una actuación de Orofino? Se le pregunta a Sofia Costa Quintas, de SerRH, empresa de consultoría de comunicación interna. “Contraté a Raul para un trabajo que debía realizar para el SMAS de Sintra destinado a mejorar el nivel de servicio al cliente. Sucedió algo extraordinario: en el equipo había dos personas que no se hablaban entre ellas desde hacía años. La representación resultó un revulsivo excepcional de los aspectos relacionados con las relaciones interpersonales al punto que, durante la comida que seguía al evento, los dos individuos conversaban como si nada hubiera pasado entre ellos”. Orofino lleva a las empresas aquello que le resulta más preciado: su incorregible optimismo. Con varios proyectos en cartera, Orofino tiene la confianza de que su particular alquimia emocional continúe dando frutos.
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