Home
Habla con Raul
#Map

Reír es el mejor negocio
Las empresas portuguesas están echando mano de actores para ayudar a sus trabajadores... a trabajar mejor. El brasileño Raul de Orofino es el último anticuerpo que ha descubierto la patronal: haciendo de gay o de "amo de casa", fortifica el espíritu de la empresa.
Revista Focus - Portugal,
nº 132, 24 de abril de 2002

Volver

 

 

Por Teresa Gens

 

El humorista brasileño Raul de Orofino representa comedias para las empresas. La Sonae y la PT ya han sido conquistadas por la risa.

"¿Tú has chupado alguna vez un caramelito?", le pregunta el gay Clayton al presidente de la PT Comunicaciones. "Desde luego", responde Carlos Antunes, del que Clayton ya había elogiado el distinguido pelo blanco y aquella "barba tan sexy". Entonces todo el mundo (unos ochenta trabajadores de la Portugal Telecom) estalló en carcajadas.

Sin necesidad de escenario ni decorados -y mucho menos de los tres golpecitos de Moliere-, el cuarentañero Raul se vistió, se desnudó, canturreó y transformó durante más de cuarenta minutos una simple sala de hotel en un espacio de alegría compartida por las jóvenes promesas de la PT y conocidos veteranos de la casa. En aquella sala se demolieron las barreras jerárquicas.

Por el escenario improvisado del Teatro Empresa, y al son de un popurrí musical, pasan cuatro personajes, todos ellos interpretados por Orofino: Ana Lúcia, una joven enamorada de un enano; Clayton, un homosexual con problemas conyugales; Carlos Alberto, un parado que ha pasado a ser el responsable de las tareas del hogar; y Mario, un hombre que aprende a sacar el buen humor del armario donde la rutina lo había encerrado y olvidado. Todos ellos tienen algo en común: tanto sus tristezas como sus alegrías hacen reír inconteniblemente a quien las escucha. Los cuatro, por otra parte, cuentan historias "creadas a partir de conceptos empresariales traducidos a un lenguaje sencillo y directo", dice Raul de Orofino, actor desde los diecisiete años. Son rodajas de la vida privada de cuatro personas que muy bien podrían ser muestras de la vida cotidiana en la empresa. Tras el espectáculo, Raul da una pequeña charla en la que aclara los mensajes de cada historia, adaptándolos a la realidad de la empresa en cuestión.

"Desde que has llegado a director de banco te has vuelto aún más insoportable. ¿Crees que no sé que les gritas a tus empleados igual que haces conmigo?", le pregunta Clayton, el homosexual, a su compañero Dudu, el cual, por mucho que Clayton proteste, continúa manchando la tapa del váter con gotas de pis, y no pide ningún tipo de disculpas. Después de una separación, Dudu termina pidiendo perdón por su autoritarismo, y vuelven a vivir juntos. "De la misma manera, si una empresa quiere casarse con su cliente, tiene que estar dispuesta a cambiar por él si es necesario", explica Orofino.

Además, la historia contiene otra lección: la importancia de que el líder sea flexible. "En países como Portugal, que han pasado por una dictadura, se quedó grabada la idea de que el jefe debe ser autoritario, y que debe gritar para que los demás se den cuenta de quién está al mando. Todo eso es absurdo", declara Orofino. En su opinión, el verdadero líder es aquel que sabe escuchar críticas sin sentirse por ello amenazado. "Ahora bien, si en un curso de formación convencional viniera a decirles a los jefes que en realidad sus gritos son una muestra de miedo e inseguridad frente a sus subordinados, posiblemente terminarían odiándome. Con la obra en realidad les digo lo mismo, pero de forma lúdica, y encima me pagan por ello", comenta sonriendo el actor.

En la Sonae, que se cerró a cal y canto para ver a Orofino, uno de los objetivos planteados era que la directiva hallase una nueva manera de captar clientes. Pero el Teatro Empresa ya había actuado en Portugal para la empresa de publicidad de Edson Athayde, la Edson FCB, para el Hotel Sofitel y para la Caixa Geral de Depósitos. Tal vez el lector se preguntará por qué dos de las mayores empresas portuguesas rechazan los cursos de formación tradicionales y contratan a un humorista para que sea el centro de atención de sus trabajadores durante más de una hora. La razón es que tales empresas ya no creen en que mucha risa es señal de poco cerebro, y ahora piensan que el buen humor es un elemento activo precioso y esencial para enfrentar los cambios a los que obliga la globalización, así como las dificultades en las relaciones humanas y todos los desafíos profesionales que surgen en el día a día. Al contratar a un hombre que se presenta con una combinación negra a lunares frente a sus trabajadores, la Sonae y la PT dan la razón al carioca: "Reír es algo serio. Cuando reímos, pensamos y producimos mejor, e inmediatamente el buen humor (que no el cachondeo) se transforma en dinero".

Para manejarse satisfactoriamente en un mercado cada vez más competitivo, se hace necesaria la flexibilidad, y el humor ayuda a adaptarse a los cambios. La pieza Mario, tu humor está en el armario, fue la fórmula descubierta por Raul para transmitir conceptos serios "como jugando". "Un tipo de trabajo muy diferente de todo lo que existe tanto en Brasil como en Portugal o en España, donde el Teatro Empresa también llegó a principios de este año", asegura Orofino. El presidente de la PT Comunicaciones, Carlos Antunes, está de acuerdo. La PT supo de Raul a través de una consultoría y, al final del espectáculo, Carlos Antunes se mostraba satisfecho con el resultado: "Después de todo un día trabajando en nuevos proyectos, todo el mundo se relajó, y, al mismo tiempo, el mensaje de la pieza reforzó la idea del espíritu que deseamos para nuestra empresa".

Ahora bien, ¿qué es lo que queda, tras finalizar la obra, de este desfile de singulares personajes que hablan de sus dificultades en sus relaciones con los demás y de sus problemas para aceptar los cambios? Orofino no se hace ilusiones: "Esto es sólo un primer paso. Después depende de las empresas el dar o no continuidad al proyecto de humanización del ambiente laboral. De todas formas, me doy por satisfecho si al menos alguien cambia de actitud".

Un vacío en el mercado
Raul de Orofino es la muestra viviente de que la necesidad aviva el ingenio. Cuando era niño, Raul quería ser actor, y al crecer acabó consiguiéndolo. Si vivir del teatro nunca ha sido fácil, en los primeros años noventa, y bajo las condiciones que impuso el plan de austeridad del entonces presidente brasileño Collor de Mello, se hizo del todo imposible. Para sobrevivir, Orofino ideó el Teatro a Domicilio, llevando piezas teatrales a las casas como si fueran pizzas. Paralelamente, el teatro de Orofino llegó a los hospitales y, finalmente, ¡incluso al interior de aviones! Fue justamente en un viaje aéreo cuando un hombre de negocios lo invitó a actuar en su empresa. A esta primera representación le siguieron las invitaciones de grandes compañías brasileñas, como la Petrobrás. Así fue como Raul, que nunca había trabajado entre las paredes de una oficina, ni mucho menos había tenido que llevar corbata, ganó como público a personas perfectamente acostumbradas a todo esto. Hasta hoy, el Teatro Empresa ya ha pasado por multinacionales como la Shell, el Citibank, la Coca-Cola y la Volkswagen. A Portugal llegó hace aproximadamente dos años y medio, tiempo en el que pasó por algunas empresas, aunque también por casa de Lili Caneças. Desde febrero de este año trabaja en Barcelona, donde está montando una pieza, ciudad a la que seguirá Madrid, que conocerá en breve el salero de Orofino. El siguiente destino es Italia, la tierra de su padre y sus abuelos, adonde, cuando era joven, soñaba con ir para ver actuando en el teatro a su gran ídolo: Marcello Mastroiani. Raul no pudo cumplir su sueño, pues en esa época no podía permitirse un viaje semejante. Ahora, sin embargo, no puede quejarse. La cantidad que cobra es algo que se acuerda entre él y el cliente, pero dice que su cachet se adecua bien a la altura del trabajo ofrecido. A Raul, sus ganancias le permiten actualmente planear la compra de dos casas en la Península Ibérica: una en Portugal y la otra en Cataluña, pues en los próximos tiempos pretende vivir con un pie aquí y otro allá.

Del teatro a la empresa
En cada uno de los monólogos aparentemente alocados de Orofino, hay consejos aplicables a la vida en las empresas. El objetivo es mejorar los resultados empleando el buen humor.

EL GAY:
Argumento: Clayton es un homosexual que ya no soporta el autoritarismo de su compañero, Dudu, y se va a vivir con su madre. Ambos se reencuentran cuando su gata, a la que llaman "hijita", cae gravemente enferma. Finalmente, Dudu reconoce su autoritarismo y pide disculpas a Clayton.

Mensaje: Ejercer la autoridad no significa ser autoritario. Reaccionar gritando supone un error que transparenta miedo e inflexibilidad. Otro concepto esencial en esta historia es la necesidad de asumir los propios errores. Pensar acerca del error es la mejor manera de solucionarlo. En las empresas debe existir libertad para hablar de los errores.

EL ENANO:
Argumento: Ana Lúcia se enamora de la sonrisa de Hugo, un enano. En defensa de su pasión, se enfrenta a toda la discriminación de la sociedad, comenzando por su propia familia, que no se hace a la idea de que Ana Lúcia pueda elegir a alguien diferente.

Mensaje: Hay que luchar contra los prejuicios para abrirse a nuevas ideas, a lo diferente (lo que se puede aplicar tanto con los colegas de trabajo como con los clientes). La diferencia puede ser muy enriquecedora.

EL "AMO DE CASA":
Argumento: Carlos Alberto, padre de dos hijos, parado, y casado con una mujer triunfadora, ha tenido que convertirse en un "amo de casa". Enfrentando los dramas de la vida doméstica y de la educación de los niños, aprende a valorar todas las tareas que su mujer acumulaba anteriormente y que él antes ignoraba.

Mensaje: Hay que aprender a meterse en la piel del otro, sea éste un colega o un cliente. Para fortalecer los equipos es necesario escuchar las opiniones de los colaboradores. Esta flexibilidad es esencial.

EL ESTRESADO:
Argumento: Mario es un hombre como tantos otros. Separado de su mujer, harto de su trabajo y del ser asexuado en el que se ha convertido, finalmente una película le enseña a mirar a la vida de forma más divertida. Comienza a pegar recortes graciosos en la puerta de su armario y, así, todas las mañanas, mientras se viste, el mal humor desaparece.

Mensaje: La mejor arma para combatir el miedo es el buen humor. El armario es nuestro corazón. Es ahí donde debemos ir guardando todo lo positivo, de manera que podamos recordarlo cuando lleguen tiempos peores. "De esta manera, el lunes deja de ser traumático".